martes, 17 de julio de 2012

La Decisión de Dolores


Cincuenta y tres años después, Dolores Hart volvía a pisar la alfombra roja de los Oscars. Sucedía el pasado mes de febrero.
Pocos la recordaban. Quizá, ella tampoco reconocía el escenario. 
Porque el tiempo había pasado. Y ella ya no vestía para la ocasión. Sólo llevaba sus estrictos hábitos de madre Dolores. 
Los periodistas revisaron sus notas, intercambiaron opiniones y todos supieron finalmente quién era. Dolores Hart, la actriz de Hollywood que se metió a monja.

Madre Dolores in da house

La educación de Dolores estuvo más plagada de pasión por el show-business que de ninguna clase de devoción católica. 
El espectáculo era cosa familiar, de un modo u otro, y Dolores no tardó en seguir el camino trazado.


Cuando tuvieron el gusto de conocerla, los espectadores decidieron amar a Dolores Hart, porque envidiarla era demasiado fácil. 
Fue la primerísima chica que besó a Elvis Presley en la pantalla. La leyenda se contagió por morreo y la rubia Hart se hacía cosa de la cultura popular.

Su muacs con Elvis en "Loving You"

Como recién llegada a la industria, Dolores era el prototipo de la starlet, lista para la gloria, fresca novia de los focos, rápidamente colocada en producciones de categoría.

Con el guapísimo Stephen Boyd en "The Inspector"

Sucedia entre finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. De guapa de segunda línea, la Hart pasó a ser protagonista.
Allí estaba, por ejemplo, en "Where The Boys Are", comedieta vacacional sobre un grupo de chicas adolescentes. 
La película, hoy puro camp, planteaba el despertar sexual de una manera quasipionera para una producción de esas características. El personaje de Dolores se debatía entre el ardor y la sensatez, sin perder un gramo de exquisitez.

Con George Hamilton en "Where The Boys Are"

Todos la comparaban con Grace Kelly; la Hart era una especie de versión juvenil de la rubia glacial y distinguida, que, a la vez, resultaba tan intensamente forniciable.
Como Grace, Dolores Hart también protagonizaría una alucinante historia de Hollywood. Si aquella se hizo princesa de Mónaco, Dolores quiso casarse con Dios.
¿Quién lo entendía? Dolores decía adiós a su carrera y rompía el compromiso matrimonial con su novio, el arquitecto Don Robinson. 
Le dijo: "Por supuesto que te quiero". Y él, anticipándose a sus palabras, contestó: "Pero no todo amor acaba en el altar". Mantendrían su amistad y, hasta su muerte, Robinson visitaría todas las Navidades a su perdida Dolores.
En 1963, Dolores Hart dejaba todas sus pertenencias terrenas y se preparaba para su papel definitivo en una abadía de Connecticut. Tenía 24 años.
En 1970, la novicia se convirtió oficialmente en Sor Dolores Hart. Hoy, es la Madre Superiora de la abadía.

Como Clara en "San Francísco de Asís"
¿Descontento profesional y personal? ¿Llamada divina? En la vocación de Dolores había sido esencial su visita al Papa Juan XXIII, mientras preparaba su papel de Santa Clara para la película "San Francisco de Asís".
El Papa la vio y le dijo: "¡Tú eres Clara!".
Dolores no volvió a ser la misma. 


Este 2012, Dolores Hart reaparecía en los Oscars. 
¿El motivo? Un cortometraje documental, nominado a la estatuilla aquella noche, que recogía su increíble historia, contada por ella misma, desde sus hábitos, desde sus rezos, desde sus recuerdos.
El título no puede ser más delirante y, a la vez, más perfecto, quizá la última justificación a la decisión de Dolores: "God Is The Bigger Elvis" (Dios es el mayor Elvis).


Ella asegura que nunca ha renunciado a su interés por el cine. 
De hecho, ha acudido a personajes de la industria para sufragar sus obras de caridad, ha estado detrás de muchos espectáculos organizados por su abadía y, actualmente, se la reconoce como la única monja que puede votar en la Academia de Hollywood. 

Con votantes así en la Academia, ahora entiendo porqué gana lo que gana

Insondable será tamaña renuncia al mundanal ruido, pero ella defiende su historia como la de una mujer que encontró el sentido a su vida y siguió el rumbo que llevaba hasta él. 
Sin mayores explicaciones, sin mirar atrás. Como quien ama.

4 comentarios:

  1. Curiosa historia que ya me descubrió durante su retransmisión de los Oscars... Lo mejor es ver el cutis tan fantástico que conserva, más terso que el de muchas stars rellenas y operadas. ¿Será cosa de la castidad?

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  2. La verdad que Madre Dolores tiene un cutis estupendo. Será también por no fumar, ni beber ni llevar maquillaje, sumado al "quien tuvo, retuvo".

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  3. La verdad, despues de trabajar en cine con Elvis y George Hamilton, no me extraña que se metiera monja.

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  4. No la conocía, creo no haber visto ninguna peli suya ni sabía de ninguna actriz de Hollywood metida a monja...una pena, aunque bueno, cada uno tira por donde quiere. Ha perdido el brillo de su sonrisa pero se mantiene.

    Ciao

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