lunes, 21 de julio de 2014

Jonathan Groff


El adorable caballerete de este lunes es un auténtico starlet
Es decir, la estrella en potencia, esa que tiene lo necesario: la frescura, los mil talentos, los papeles aplaudidos, el moderado nivel de fama y la sonrisa brillante y hollywoodiense requerida para la ecuación. 
Como la mayoría de los y las starlets, Jonathan puede que no lo consiga y no dure más que unos años, pese a tener todo a su favor, porque el mundo del espectáculo es así de devorador y sintetizador. 
Pero la gran diferencia con el resto de estrellas-to-be reside en el outing previo. 


A diferencia de otros actores homosexuales, Jonathan lo dijo antes, en primer lugar, sin problemas, sin necesidad de rectificación, sin miedo que valga. 
¿Los tiempos cambian? Al menos, en las portadas fastuosas del mundo del espectáculo, el ejemplo de Groff es un paso de gigante.


Este chico tan espabilado lleva en el negocio desde hace mucho tiempo, aunque la suerte fue decisiva cuando le llegó la llamada de Broadway y protagonizó "Spring Awakening", aclamado drama que lo unía por primera vez a Lea Michele, por entonces y hasta hoy, amiga del alma. 
Ambos llamaron poderosamente la atención de Ryan Murphy, el mismo que los llevara a la popularidad internacional.


Ver a Jonathan es echar tantísimo de menos aquellos primeros años de "Glee", donde fue Jesse St. James, el malvado rival de los chicos del McKinley, que aprovechaba para enamorar a Lea Michele y protagonizar unos imponentes números musicales. 
No fue el debut televisivo de Groff, pero sí su prueba de fuego y su mayoría de edad a ojos de todos.


Cuando la GLAAD ya lo firmaba entre sus estrellas favoritas, los reporteros preferían cazarlo junto a Zachary Quinto; según la rumorología, pareja durante un tiempo. 


Decía cierto malvado periodista que no se creía a Jonathan - y a otros actores - en roles heterosexuales, algo que pareció no creer la Disney, que lo llamó para darle voz al rústico Kristoff en el apotéosico éxito de "Frozen". 
Ahora que "Frozen" quiere trasladarse a Broadway, Jonathan aseguraba que no tenía físico para incorporar a Kristoff en el teatro. Que sí lo tienes, hombre, que sí.


Y, cuando ya lo echábamos de menos en televisión, anunciaba serie, con su cara bien protagonista, de nombre "Looking" para la HBO.
Del centenar de nominaciones a los Emmy que se ha llevado la HBO - la mayoría, inmerecidas -, ya podrían haberle hecho un hueco a "Looking", en general, y a Jonathan, en particular; de largo, lo más refinado y honesto que se ha visto en esa cadena en mucho tiempo.


Quizá no lo suficientemente divertida para devenirse en fenómeno, la pequeña gran "Looking" se las viste de corredora de fondo y, mientras espero una segunda temporada que ponga la directa con más episodios, soy incapaz de quitarme de la cabeza la interpretación de Jonathan Groff, tan tranquila y ricamente matizada, resumiendo toda la ternura y amargura de la serie.


Además del tour-de-force, Jonathan Groff también ha enseñado carne, protagonizado un par de escenas de cama memorables - ese rimming, señor mío, ese rimming  - y vestido un chaleco de cuero. Jamás he sido fan del leather, pero, con Jonathan, estoy por cambiar de idea. 
Será por el contraste del material con este chico bueno, saludable y juvenil. Será porque Jonathan lo mejora todo.


"Looking" es una realista mirada a la vivencia gay en las grandes ciudades, escrita y producida por gente sensible y sabida de lo que habla, pero también un buen festín para estos lunes. 
Además de lo mucho que adoramos a Jonathan, también ratificamos el encanto por Russell Tovey, otra monada boyfriendable de tomo y lomo, digno de próximo lunes maromial.


La increíble química entre Jonathan y Russell, protagonistas de unos besos explosivos, es flamante mecha del susodicho e imparable gay power que se adueña de portadas e imágenes internaúticas, con la ratificación de que ha llegado la largamente perseguida visibilidad. 
Progresamos adecuadamente. En estas latitudes privilegiadas, claro.


La última semana, Jonathan aseguró que se estaba poniendo en forma para las escenas subidas de tono que se verán en la segunda temporada de "Looking". 
Sospecho que este Groff es como yo: se descuida un poco y como una vaca. 


Aún así, la HBO lo recogía de muy buen ver en esa chirriante y sobrevalorada "The Normal Heart" - en cuestiones de sutileza, es el país opuesto a "Looking" -, donde Jonathan ha interpretado un papel muy secundario, pero decididamente shirtless, así que captura la atención sin problemas.


El tirón del delicioso Jonathan Groff nos cuenta que el boy-next-door ahora es gay y lo canta a los cuatro vientos.


Exijo esa sonrisa contagiosa, ese pelo y esos ojos azules a mi lado, al despertar cada mañana. ¿No? Vaya.
Ver ese talentazo en pantalla durante mucho tiempo será, sin duda, el más bello consuelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario